domingo, 6 de marzo de 2011

LORCA: UN GENIO INTERRUMPIDO.

               A continuación tenéis una artículo que escribí para una revista cultural en  el septuagésimo aniversario de la muerte de Lorca.

Hace ya setenta años que nos arrebataron la genialidad personificada.

Uno de los intelectuales más representativos de la llamada Edad de Plata de la literatura española dio su último aliento atravesado por una cobarde bala. Fue fusilado en los primeros momentos de la cruenta guerra civil, en la que se enfrentaron hermanos de sangre pero no de pensamiento.

Lorca, como la mayor parte de los intelectuales, había apoyado abiertamente la libertad proclamada por la II República española tras sufrir la corrupción que rodeaba a la Restauración, la cual, incluso, había permitido una Dictadura. Aquella, envuelta aún en el espíritu regeneracionista y krausista, se había percatado del gran retraso en todos los ámbitos que sufría el país. Su buena voluntad se dirigía a la renovación del mismo, eliminando las lacras que habían provocado ese interesado desfase.


La República sabía perfectamente dónde se encontraban los orígenes de la fatalidad española. Quiso hacerlas frente, pero demasiado rápido. Había de enfrentarse contra los poderosos de España: terratenientes, clero y ejército.

Una de las grandes reformas iba dirigida a la agricultura. Existían grandes terratenientes que dominaban enormes propiedades trabajadas por campesinos que apenas tenían para vivir. De modo que, principalmente, se pretendió repartir propiedades entre los jornaleros a fin de aumentar el rendimiento y mejorar la economía. La II República se había procurado el primer enemigo.

El segundo gran opositor lo tuvo en la Iglesia por diferentes causas: permitir tanto el divorcio como los matrimonios por lo civil; considerar la Iglesia como una asociación más que debía pagar impuestos y no obtenerlos; investigar las propiedades ilegales y poco productivas; apostar por la tolerancia religiosa; y , sobre todo, arrebatarle el control de la educación. A la Iglesia se le escapaba entre los dedos su influencia sobre la sociedad.

El último contrincante lo verá en el Ejército al intentar reformarlo y disminuir su poder en asuntos políticos. Se considera que la economía hispana no está como para despilfarrar en guerras contraproducentes y a las que se oponía toda la sociedad (Guerra de Marruecos).

Estos tres monumentales adversarios se unirían contra la demoniaca y hereje República como si de una cruzada se tratara. Se enfrentarían dos ideologías que ya despuntaban en Europa y que acarrearían la Segunda Guerra Mundial.

Por otro lado, el Gobierno inició un proyecto de alfabetización y culturización general en su empeño por regenerar el país. Aquí entran los grandes intelectuales en su mayoría educados en la libertad de la Institución Libre de Enseñanza y en su sucesora, la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Para dicha labor se empleó sobre todo el teatro. A diferencia de sus antecesores renovadores (el grupo del 98 y los novecentistas), a quienes no importó no llegar al público, en general, los del 27 consideraron la importancia del género para regenerar el país, recordando la influencia del mismo en el Siglo de Oro. Así, surgieron la Barraca y el Teatro Pueblo, dirigidos por Lorca y Alejandro Casona respectivamente. Estas compañías llevaban el teatro al pueblo con grandes y clásicas representaciones.


Se recuerda a Lorca como uno de los intelectuales más enfrascados y concienciados de esta tarea. Así, absorbió las culturas y literaturas populares dándoles un toque intelectual. Es lo que se conoce como neopopularismo. Es de suponer que provocaría que el pueblo se considerase por fin integrado en la cultura española. Sin embargo, además de intentar expresar los anhelos del pueblo, presenta su propia angustia, siendo el tema principal de todas sus obras la frustración, el choque del deseo y la realidad, el enfrentamiento individuo y sociedad. De ahí que le interesen personajes marginales (mujer, gitanos), tal vez relacionado con su propia situación de homosexual.


Comencemos por el principio. Federico García Lorca, nacido en Fuentevaqueros (Granada) en el año del Desastre (1898), genial músico y literato, entabló amistad con otros del 27, con Juan Ramón, Dalí, Luis Buñuel y Falla cuando entró en la Residencia de Estudiantes. Su personalidad le llevó a ser el centro de atención. Sin embargo, una crisis sentimental y existencial ( tal vez relacionado con Cernuda) le hizo buscar nueva estética en EEUU. Allí, la marginalidad que sufrían los negros le llego tan hondo que dedicó una serie de poemas surrealistas a este tema.


De vuelta a su España se encuentra con la República proclamada. Es entonces cuando forma su compañía de teatro.

El ambiente presagia el enfrentamiento del país, por lo que decide ir a Granada con los suyos. Mas, allí será apresado  y fusilado por los sublevados a pesar de los esfuerzos por evitarlo de otro poeta: Luis Rosales. Tal vez su trágico destino le haya proclamado como el poeta más conocido del grupo del 27. Sin embargo era muy querido. Una espina se clavó en el corazón de todos los intelectuales cuando llegó la noticia del asesinato del poeta. Así se puede comprobar con las numerosas composiciones en honor al genio granadino. Ejemplificaremos sólo con un poema, pero maravilloso, perteneciente a Antonio Machado.

El crimen fue en Granada
I

EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico.
-sangre en la frente y plomo en las entrañas-.
...Que fue en Granada el crimen
sabed -¡pobre Granada!-, en su Granada...
II

EL POETA Y LA MUERTE
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque - yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
"Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!"
III

Se le vio caminar..
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!


Antonio Machado



1 comentario:

  1. Este poema de Machado tiene un aire muy lorquiano, ¿verdad?

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